Aquel verano que acabó en lágrimas
De niños, siempre eran ellos tres:
Miller, Olly y Ash. Inseparables, como si compartieran un secreto. Se
necesitaban los unos a los otros. De adolescentes, viajaron en coche hasta Los
Ángeles, vivieron junto a la playa de Malibú y fundaron un sello discográfico.
Tuvieron éxito, fueron mejores amigos, y Olly y Miller se enamoraron. Antes de
saltar por los aires, todo era precioso.
Pero entonces, Olly dejó de mirar a Miller como solía hacerlo.
Miller pasó una noche con Ash, y aquello acabó convirtiéndose en un matrimonio,
tras lo que regresaron a Wonderland, la isla de la que se habían marchado
tiempo atrás. Ahora, Miller tiene cuarenta años, y siente que está
desvaneciéndose. Ash tiene una aventura con una presentadora de televisión, y
la carrera de Olly ha fracasado. Olly no quiere pensar en lo que él y el resto
se deben los unos a los otros. Pero después de todo lo sucedido, Wonderland es
el único lugar al que tiene sentido volver.
En el transcurso de un largo verano, Olly, Miller y Ash tratan de
averiguar qué es lo que existe entre ellos. Están tan consumidos por su amor,
su anhelo, sus pérdidas, y la posibilidad de un tercer acto de redención, que
apenas se dan cuenta de lo que ocurre entre el hijo de Miller, su mejor amigo y
la chica de la casa de al lado.
Algunos veranos se viven deseando que algo ocurra, mientras que
otros están cargados de ese sentimiento aterrador y excitante que parece
indicar que todo va a cambiar.