Cuentos completos
Mientras la computadora necesita una palabra y varias décimas
de segundo para obtener respuestas que se miden en millones
—afirma Goran Petrović—, la literatura necesita millones de
palabras y, a veces, siglos, para conectar con un solo lector y
despertar sus emociones. Para la literatura, pues, el mundo
sigue siendo grande, en él todavía hay secretos.
Cuentos completos reúne por primera vez la producción
cuentística y la prosa breve del escritor serbio. Al igual que
en sus novelas, Petrović adentra a sus lectores en esos grandes
secretos, a la vez tan cotidianos para todos. De ahí que, por
ejemplo, nos hable de cómo comportarse ante las experiencias
increíbles —«pintar un sueño, enamorarse, descubrir el centro
del agua, atravesar una calle con la mirada, escribir música,
morir, caminar por un puente colgante, hacerse fotografiar en
un traje mexicano, mojarse en la lluvia, tener la capacidad de
convertirse en plantas y cosas parecidas»—, o bien nos instruya
sobre cómo dar una sorpresa agradable.
Quien se deje llevar por su escritura, podrá habitar en
una isla asentada sobre los suenos de sus pobladores, acudirá
a una exposición de pintura sin cuadros, se encontrará con
vendedores de suerte, veneradores de personas a sueldo, biblió
f
ilos que en las anotaciones de los libros viejos encuentran su
mayor placer, coleccionistas de relojes que esperan con temor
la llegada de los cronopios, ancianos que se pierden de madru
gada dentro de su propio edificio para sanar las heridas de su
prójimo, otros que acuden a diario a la estación de tren con la
esperanza de viajar a la misma ciudad de la que desean partir.
Personajes capaces, como su creador, de tejer la realidad con
palabras. Porque aunque en nuestros tiempos sean usadas para
objetivos contrarios a su contenido, «con las palabras se puede
realizar todo».