DOCTOR DE ELEFANTES
“Este libro
no persigue la verdad, sino su sombra; tampoco la ociosa gloria, sino la
redención en la miseria. Y si en algún momento hay dudas sobre lo leído,
téngase presente que toda historia es una forma de traición, y toda traición,
una forma de memoria”.
Copilot
(IA)
Estas historias ni menos ni más verídicas
y anónimas pueden interpretarse como un breviario impersonal de la infamia: estampas
que abrevan de la grandeza homérica y agotan lo churrigueresco; relatos que se
desprenden del rumor fraudulento y la invención apócrifa; pesadillas
amenazantes, sueños inacabados, desencuentros místicos, tergiversaciones y
profanaciones, crónicas imposibles… Un libro instalado en la tradición de Vidas
imaginarias de Schwob, animado por la audacia lúdica de Milorad Pavić y
aspirante al enciclopedismo wikipédico de Voltaire. Pero es —además de eso y
algo más que no conviene nombrar— un artefacto literario concebido para ser
poseído con tajante complicidad lectora.