Ética, función pública y derechos humanos
Una de las tesis que subyace en esta obra colectiva es que
las entidades públicas y sus integrantes tienen un ineludible compromiso de
reafirmar la importancia de la ética como una herramienta o asignatura
imprescindible para el fortalecimiento de la Administración pública en todos
los niveles de gobierno.
Son tiempos álgidos en los que la ciudadanía reclama ver la
práctica gubernamental no como una simple suma de voluntades para delegar el
ejercicio del poder, sino como el espacio de lo transparente. De este modo, se
persigue arraigar la convicción de que el ejercicio del poder, al margen de los
principios éticos, desemboca en actitudes que dañan el sano desarrollo de todas
las instituciones que le imprimen su fisonomía al Estado. Además de lo
anterior, el necesario desarrollo de la cultura de la ética en la toma de
decisiones, desde el ejercicio de servicio público, se constituye en una
herramienta que fomenta la adopción de las mejores prácticas entre quienes
forman parte de aquél.
Los participantes en esta obra colectiva coinciden en que
actualmente la sociedad civil es más exigente y más atenta, además de
profundamente vigilante de la actuación cotidiana de quienes forman parte del
servicio público, pero sobre todo cada vez más deseosa de contar con
instituciones a la altura de esas mismas exigencias.