Feral
En el día 0
o El Peor Día, Diana recibe una llamada: Eugenia, su amiga, su hermana, fue
asesinada. La vida de la comuna, el espacio formado por cuatro amigas y
habitado por sus círculos extendidos de manera itinerante, nos llega como el
eco de una explosión a través de la investigación de unas archivistas del futuro.
«Abajo, sabemos que nuestro archivo es antes que nada, una promesa», escriben
ellas al tiempo que nos cuentan la historia de las cuatro amigas: Diana y sus
visiones, proféticas o sintomáticas, a manera de relámpagos de lenguaje; Saratoga,
que puede extraer música del mundo con el toque más leve; Yunuen y su búsqueda
constante por darle forma y coherencia a una realidad en permanente disolución
y Eugenia, quien terminó su viaje en Teotihuacán, donde trabajaba en una
excavación arqueológica mientras se adentraba en una lucha comunitaria contra
otro tipo de excavación letal: el extractivismo.
En la primera novela
de Gabriela Jauregui, el lenguaje genera un espacio de turbulencia y tensión
entre el pasado de lengua domesticada y la posibilidad feral y desaforada del
futuro. Feral es un viaje por los túneles del tiempo desde donde
se construye el saber que explica las ruinas de nuestro presente. Un saber que
es preciso reconstruir y recontar porque, como dicen las archivistas, «algún día
este archivo será jardín».