Filosofía para arquitectos
Para muchos arquitectos, es difícil poner en
duda que su principal herramienta de trabajo es una caprichosa capacidad para
manejar tridimensionalmente espacios y volúmenes. Tal circunstancia me hace
creer que cuando se trabaja bajo principios prácticos se inicia el fin de la
teoría. Por tanto, hay razones profundas para buscar nuevas maneras de enfocar
el diseño arquitectónico, de suerte que experimento, crítica y teoría sean
fases sucesivas. Aquí resulta interesante, la acaso curiosa circunstancia de
que el proceso de diseño tenga que extrapolarse a la teoría pura, a fin de que
sea posible reconocer en ella su fundamento. Esto no es algo nuevo, por
ejemplo, Vitrubio decía que los arquitectos que sin letras sólo procuraron ser
prácticos y diestros de manos, no pudieron con sus obras conseguir crédito
alguno. Del mismo modo, los que se fiaron únicamente del raciocinio y las
letras siguieron una sombra de la cosa, no a la cosa misma. Pero los que se
instruyeron en ambas, como prevenidos de todas armas, consiguieron con aplauso
lo que se propusieron.