LA CIUDAD SUMERGIDA
Fundada sobre un islote en
mitad de una laguna, la actual metrópoli de 23 millones de habitantes se
encuentra, en su mayoría, emplazada sobre la antigua superficie lacustre. Para que
esta urbe fuera posible tuvieron que desecarse grandes cuerpos de agua. Las
consecuencias de ello se han vivido desde hace 700 años en forma de
inundaciones, hundimientos y sequías. Esto ha llevado a sus gobernantes, a lo
largo de los siglos, ha edificar monumentales obras de drenaje, grandes
acueductos y otros trabajos de ingeniería e hidráulica con mayor o menor éxito.
Para Manuel Perló Cohen la relación entre la Ciudad de
México y el agua puede caracterizarse como barroca. Para ilustrarlo sólo hace
falta mirar la abundante disponibilidad del líquido que tenemos a nuestros pies
o los mantos acuíferos que hay en las cercanías, y confrontar esa realidad con
la obsesión histórica de traer agua desde regiones lejanas.
Manuel
Perló ha recopilado en este libro algunos de los episodios más importantes de
la relación de la Ciudad de México con el agua. Al paso de las páginas podemos
encontrar antiguas maldiciones, la crónica de grandez hazañas de ingeniería
civil, contundentes y frías advertencias sustentadas por datos, hechos
contrastados por un experto y algunos vaticinios sobre el futuro de la
metrópoli que es prudente escuchar.
Además de ser un estupendo trabajo de divulgación
histórica, La ciudad sumergida tiene la
gran virtud de recuperar para la memoria algunas estampas de la inconmesurable
belleza que contemplaron y admiraron los pintores y los poetas de otros tiempos
en el Valle de México. No sin algo de nostalgia, el relato de Perló nos lleva a
ese valle de mil acequias, a la región más transparente del aire.