La influencia de algunos de los poetas del grupo de contemporáneos en la obra de Alí Chumacero
Uno de los momentos más
importantes que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XX mexicano, en lo que
a la poesía escrita se refiere, sucedió en torno a la revista Contemporáneos
(1929-1931). Ahí se reunieron Jorge Cuesta, Jaime Torres Bodet, Gilberto Owen,
Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Celestino Gorostiza,
Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique González Rojo y Carlos Pellicer quienes
buscaron, y quizá encontraron, la quintaescencia de los movimientos y
vanguardias hasta el momento. Alí Chumacero, continuador no sólo de la idea de
agruparse con personas afines ideológica y estéticamente en una revista, Tierra
Nueva (1940-1942), sino de seguir la compleja línea de Contemporáneos, logró
una obra propia también de calidad incuestionable en la que quedaron rastros de
sus maestros (no tanto de aula, sino en el quehacer y oficio de escritor).
El presente trabajo es un
ejercicio poco frecuente en los estudios literarios que abordan la poesía en
México, y busca mostrar la influencia que en la obra poética de Alí Chumacero
puede rastrearse de la de algunos de los poetas de Contemporáneos, en específico
de Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Bernardo Ortiz de Montellano y Gilberto
Owen. Investigación que no opta por la común visión que encontramos en trabajos
académicos de únicamente mencionar nombres o movimientos que pudieron
influenciar a tal o cual autor, sino que se hurga verso a verso las conexiones
en un complejo entramado que surca obras ya de por sí complejas.
El lector podrá entonces
atestiguar las influencias directas o indirectas que tomó Chumacero para su
propia creación, y comprender cómo se trastocaron en obras originales las
lecturas que realizó el poeta nayarita de Contemporáneos, lo que nos lleva a
asegurar y mostrar que la poesía nacional se forma, a manera de cadena (según
corrientes, ideologías, influencias, temáticas, entre otras), por eslabones que
se conectan parcial o totalmente, haciéndola cada vez más fuerte, más
trascendente.