Las buscadoras
A lo largo de todo el territorio nacional, el crimen
organizado campea a sus anchas, ante la inacción y los minúsculos resultados
que ha ofrecido en materia de seguridad pública el actual gobierno federal. Los
delitos de alto impacto, como el narcotráfico y las bandas de secuestradores o
traficantes de personas han extendido sus tentáculos a casi todos los rincones
del país, ante la mirada indolente de las autoridades locales y federales, pero
no así de las familias de las víctimas, quienes son a veces las únicas personas
que buscan sin descanso a sus seres amados, que fueron desaparecidos.
En este sombrío panorama, llaman especialmente la
atención las madres de las niñas y adolescentes, de los jóvenes, las esposas de
los hombres, y otras personas que fueron secuestradas o simplemente
desaparecieron de la noche a la mañana. La prensa y los medios las conocen como
Las buscadoras, y en numerosas ocasiones arriesgan su seguridad y su propia
vida, al desafiar a las autoridades y a los criminales, con tal de hallar
rastros o restos de sus familiares. Estas son sus historias y sus testimonios.
«En esta extraordinaria investigación periodística, Noé
Zavaleta nos revela que en la mayor parte de los casos –por no decir que en
todos– está la mano del crimen organizado. No se sabe la razón por la que
fueron secuestrados, tampoco si están con vida en algún lugar o terminaron
asesinados. Es el drama de no saber». Ricardo Ravelo.