Los genios
García
Márquez y Vargas Llosa se conocieron en el aeropuerto de Caracas, en agosto de
1967. Con apenas treinta y un años, Vargas Llosa era ya un escritor aclamado
por la crítica. García Márquez, cuarenta años cumplidos, encontraba por fin el
éxito editorial con Cien años de soledad, publicada ese año en Buenos Aires.
Antes de confundirse en un abrazo en el aeropuerto de Caracas que dio inicio
formal a la amistad, los dos genios de la literatura se habían escrito cartas y
leído mutuamente con admiración. Se hicieron amigos entrañables, vecinos en el
barrio de Sarrià en Barcelona y hasta compadres. Vargas Llosa publicó en 1971
un libro en homenaje a García Márquez, titulado Historia de un deicidio. Contra
todo pronóstico, la amistad se envenenó y estropeó para siempre. En febrero de
1976, Vargas Llosa le dio una trompada a García Márquez en un teatro en Ciudad
de México, derribándolo y dejándolo aturdido, con un ojo morado y la nariz
rota, al tiempo que le decía: «Esto es por lo que le hiciste a Patricia». ¿Qué
le hizo García Márquez a Patricia Llosa, la esposa de Mario? ¿Por qué Vargas
Llosa le asestó un puñetazo a García Márquez? ¿Qué circunstancias íntimas
corrompieron aquella amistad que parecía inquebrantable? ¿Por qué no volvieron
a reunirse ni hablarse durante décadas? ¿Por qué se volvieron enemigos
irreconciliables, incapaces de perdonarse, a pesar de los esfuerzos de su
agente literaria Carmen Balcells? Los genios, la novela más ambiciosa y
fascinante de Jaime Bayly, recrea con formidables bríos narrativos los años
gloriosos en que García Márquez y Vargas Llosa fueron grandes amigos y explora,
desde las licencias de la ficción, los secretos, las felonías, las delaciones y
las iras volcánicas que dinamitaron estruendosamente esa amistad que parecía
irrompible.