Los malestares del vacío
El
gran legado del fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, ha sido poner en
entredicho las “verdades absolutas” de los fundamentos de la cultura
occidental: la religión, la ciencia, los discursos disciplinarios y el Estado.
Freud concibió un esquema que habla del malestar cultural para dar cuenta del
Yo aquejado por múltiples exigencias, fundando así la clínica de la escucha que
perdura hasta el día de hoy. Siguiendo la tradición freudiana, Lacan, en sus
primeros años de enseñanza, denunciaba: “Mejor, pues, que renuncie quien no
pueda unir su horizonte a la subjetividad de la época”.
Los
autores del presente libro toman ambas enseñanzas, junto con otras del universo
posfreudiano; todas apuestan por una clínica que trastoca el vacío, el
nihilismo y el repliegue narcisista de los problemas de los siglos XX y XXI, como el cientificismo moderno al que han
conducido las desilusiones y fracasos. En la actualidad, la vida se ha
convertido en una carrera que desmiente el deseo, el saber y el mundo interno.
En ocho capítulos, los autores apuestan por una ética de renovación, la
reflexión y la creatividad, donde cada uno toma desde sus orígenes formativos
un “vértice de pensamiento” que da cuenta de esa sensación de “vacío”, desde la
experiencia fenomenológica de cada uno y de su persistencia en la clínica de la
vida emocional.
Los
escritores avanzan sobre este concepto de “vacío” a través de nuevas
problemáticas clínicas e intentan argumentar diversas propuestas para permitir
al lector acercarse a temas que colindan con las fronteras de esa mal llamada
“crisis del psicoanálisis”, desde las nuevas manifestaciones del principio de
realidad, el deseo, el amor, el lazo social o la falta en ser.
El
psicoanálisis sólo estará en crisis en la medida en que sus practicantes hagan
de su propio pensamiento un desfiladero de discursos ecolálicos, muertos.
Raúl E.
Urbina-Ancheyta
Ana Cristina Tamayo
Ramos