Los vanguardistas. La revolución rusa en el arte 1917-1935
Rusia, octubre de
1917. Los bolcheviques toman el poder. Rusia y el mundo nunca volverán a ser
los mismos.
Cinco meses
después del triunfo de la revolución, los nuevos gobernantes nombraron a
algunos artistas como Kazimir Malévich, Vasili Kandinski, Vladímir Tatlin o
Marc Chagall para ocupar importantes puestos en el recién creado Comisariado
del Pueblo para la Instrucción Pública. Estos «vanguardistas» pretendían
transformar calles y plazas, la educación y, en última instancia, a las propias
personas: hicieron museos de arte moderno por todo el país, enviaron sus obras
radicales hasta las regiones más remotas y reformaron con rigor las academias
de arte, desarrollando nuevos sistemas pedagógicos que influirían en la Bauhaus
y otras grandes instituciones artísticas.
Sin embargo, su
intento de llevar «el arte a la vida» no acababa de cuadrar con la
interpretación bolchevique de una cultura revolucionaria, lo que hizo que no
tardase mucho en resquebrajarse la confianza entre ambos. A consecuencia de
ello, algunos emigraron, mientras que otros trataron de adaptarse a las
demandas del nuevo sistema y de conservar un pequeño reducto de libertad
artística. En última instancia, todos fueron marginados y ya nada volvió a ser
igual.
Los vanguardistas es la primera obra que aborda la asombrosa
historia de la vanguardia rusa en su conjunto. De la mano de un número sin
precedentes de cartas, diarios y recuerdos, muchos de ellos inéditos,
procedentes de archivos y bibliotecas rusas de difícil acceso, el autor lleva a
cabo un vibrante y conmovedor retrato de estos excepcionales artistas –de
Malevich a Tatlin, de Kandinski a Chagall– y de una época irrepetible.