MITOLOGÍA Y PLAZA PÚBLICA
Hace ya más de
medio siglo, mediante su magnífico texto La muerte de la
tragedia (1961), George Steiner nos advertía: “Hay un endurecimiento en las
arterias del espíritu, como la hay en las de la carne. Es al menos verosímil
que el complejo de valores helénicos y cristianos que se refleja en el drama
trágico y que ha templado la vida espiritual occidental durante los dos mil
últimos años se encuentre ahora en clara decadencia”.
Aunque proverbialmente estamos alejados de esas maravillosas edades
descritas con el brillo de los metales preciosos, no dejan de esperanzarme los
textos y autores que siguen mirando hacia el firmamento mitológico para
intentar orientarse ante una realidad cada vez más adversa. Por eso vengo
celebrando, primero como lector, luego en largas sobremesas, la obra de Juan
Eduardo Martínez Leyva.
Mitología y plaza pública trasciende la
lectura de los mitos como meras fábulas para adentrarse en ellos a partir de
nuevas rutas. Martínez Leyva nos propone un acercamiento que alcanza en todos
sus textos la panorámica de un moderno Ícaro que se eleva desde el asfalto y se
sobrepone a los rascacielos para explorar la actuación social y política de los
hombres.
Así, ha querido —y lo ha conseguido— aproximar los mitos a la sociedad
de hoy. Para ello, se ha permitido convertirlos en finos espejos y los ha
puesto a dialogar con la res pública. Este intercambio
de imágenes ha resultado sumamente rico en posibilidades y propuestas, todas
ellas aprovechadas sabiamente por Martínez Leyva, quien completa con este su
segundo libro sobre el tema.
ARIEL GONZÁLEZ