Morder el polvo
Por
primera vez en su vida, Clementine «Emmy» Ryder no sabe qué hacer. Ha
conseguido cumplir todos los objetivos que se había propuesto. Dejó su
pueblo natal, acabó sus estudios y se forjó una reputación haciendo lo que
más le gusta: montar a caballo. Pero cuando una lesión se
convierte en un obstáculo imposible de salvar, Emmy lo deja todo atrás
y vuelve al lugar del que lleva huyendo toda la vida.
Luke Brooks es el «chico malo» más conocido
de Meadowlark, además del nuevo propietario del bar local. También es
miembro extraoficial de la familia Ryder, y pasó toda su infancia
molestando a Emmy, la pequeña del clan. Han pasado años desde que vio por
última vez a la hermana de su mejor amigo, pero desde el momento en que la
joven entra de nuevo en el bar y regresa a su vida, no puede apartar su
mirada de ella.
Brooks está decidido a descubrir por qué Emmy
ha vuelto a Meadowlark y qué ha ocurrido para que el brillo de sus ojos
se haya apagado. Pero, primero, necesita que acepte su propuesta de
ser amigos. Una oferta que no tiene nada que ver con el hecho de que no
pueda dejar de pensar en ella. Al menos, eso es lo que se dice a sí mismo.
A medida que la relación entre ambos se
vuelve más estrecha, resulta difícil para Brooks mantenerse alejado de
Emmy. ¿Podrá ayudarla a recuperar su chispa? ¿O ambos arderán
en llamas?