Teoría general de la basura
Este libro comienza asegurando que la
primera grabación de voz que se conoce es la de Walt Whitman recitando, en el
año 1890, su poema “América”. Antes de esa fecha, y sin registros sonoros
disponibles, no tenemos ni idea de cómo sonaba el habla. Si oyéramos hoy a un
romano del siglo I decir rosae quizá oiríamos algo parecido al rugido de un
tigre o el sonido de una máquina. Y es que todas las cosas tienen su “línea año
cero”, el lugar más allá del cual lo inventamos todo: ahí comienza la ficción.
Y este libro termina desplegando toda
una teoría alternativa acerca de qué es un producto artístico y qué es una
máquina y un organismo, produciendo así nuevas acepciones a los conceptos “natural”
y “artificial”.
Entre medias, y por un camino tejido con
una personalísima red de metáforas que aúnan lo poético y lo científico,
veremos pasar cosas como una aeronáutica interpretación del Ángel de la
Historia benjaminiano, o el porqué de la identidad de Occidente -forjada en la
idea del viaje y en la construcción de “el otro”,- o páginas que arrojarán
nueva luz a las artes contemporáneas -especialmente al apropiacionismo-, o
sabremos qué significa hoy la fragmentación y el ruido en la comunicación. De
un disco de New Order al caballo que Nietzsche abrazó en Turín, del cine de
Chris Marker a Lady Gaga, de las teorías de sistemas complejos a los Durmientes
de Efeso, de la mitología del romanticismo a la no menos imposible mitología
pop, o del porqué del reciente colapso económico mundial al “Blues del Bosón de
Higgs” que cantó Nick Cave, todo viene en este libro a resignificar nuestra
cotidianidad.
Teoría general de la basura fundamenta
su principio en que no elaboramos artes y ciencias a través de la excelencia
sino utilizando la basura pasada, los residuos que sin querer nos dejaron
otros. Un libro que plantea una muy original ontología y epistemología de
nuestra contemporaneidad: en los residuos de nuestro presente se hallan los
genes culturales del futuro próximo.