TRÓPICO
Cada ciudad en el mundo y las personas sufrieron y le dieron una concepción diferente al confinamiento por causa de la pandemia del Covid-19. En el Trópico, en una ciudad remota, quien enfrentó esta crisis devastadora, la describe con una narrativa en prosa, en un mundo imaginario, fuera de toda proporción. En un estado de delirio, alucinación y profunda soledad, obligan al autor a recorrer la ciudad y sus calles, día y noche, sin horario exacto. Días y semanas enteras, capturando las imágenes y reflexionando sobre la profunda soledad y agonía sofocante donde nada parece suceder. Nada existe. Provocándole desvelos, espejismos y perturbaciones, donde sólo observa sombras y fantasmas. Incluso dudando de que Trópico no alcanzó los prodigios del Génesis, quedando postergado por la creación del mundo. En las horas delirantes confirma, cómo el trópico, perturba la vida de los hombres, el amor y el sexo. Afloran las pasiones disimuladas. El absurdo enojo. Las oscuras venganzas. Mientras, por el confinamiento por el virus maligno, recluido en las habitaciones, siente la presencia de la muerte. El virus lo percibe en el aire que respira, en las paredes, en cada objeto que toca. Éste, como un espectro, recorre la ciudad, amenazante en cada esquina, plazas, calles o en cada oscuro rincón. José Rodríguez Castro, en estos relatos en prosa, como en cada una de sus fotografías, ofrece un testimonio único de un confinamiento por el Covid-19, proveniente del vientre de una ciudad en el Trópico, donde cree que no se cumplieron las predicciones bíblicas y el tiempo y la historia quedaron sellados en las paredes descarapeladas y una urbanidad ordinaria, ajena al significado de modernidad.