Neblina Afuera
Entrar a este entrañable, lúcido y por momentos demoledor libro, es
explorar los hábitos, los ritmos y las políticas familiares al interior de un
hogar marcado por la exigente cultura del trabajo en una ciudad indus
trializada como Apodaca, Nuevo León. Con Neblina afuera Iveth Luna
Flores se inscribe en la tradición de autoras como Vivian Gornick, para
quienes la frontera entre vida y literatura es un espacio de tensión donde
por medio de la escritura se sustraen saberes profundamente humanos
que se encarnan en historias cotidianas. La escritora desarma los afectos
y los dogmas de las mujeres de su genealogía para revelar las estructuras
tradicionales y, a la vez, intentar desmarcarse de ellas. La escritura es
entonces una forma de resistencia para darle frente a un sistema abrasa
dor que moldea y consume los cuerpos de su comunidad. En cada uno
de estos ensayos autoficcionales, que también podrían leerse como una
novela fragmentada, nos adentramos a diferentes etapas de la vida de la
narradora: la infancia en una región signada por el calor, las primeras y
apasionadas lecturas fundacionales, el ingreso a la facultad de Letras, la
inevitable huida de casa, el cruce fortuito con la poesía, los trabajos para
sobrevivir y el cuestionamiento de los propios ideales y prejuicios que
conformaron su identidad. Así nos dice en esta potente e iluminadora
obra sobre la literatura como una manera de existir: «Era entonces la
escritura mi pedacito milimétrico de libertad, mi territorio no heredado.
Me lo apropié, lo tomé a la fuerza, se lo arrebaté al aire. Ocupamos la
escritura como quien se mete a un terreno baldío para habitarlo. Toma
mos la poesía como quien entra a una casa vacía, en ruinas, y la vuelve
su hogar». Iveth Luna Flores nos lleva a transitar el deseo por un destino
alternativo de vida, donde el lenguaje poético es el móvil para marcar
distancia y traducir la literalidad del mundo a otras miradas más amplias.